El
Otro como pobre.
Una de
las cosas que debemos mencionar, es el “Otro como pobre”. Por consiguiente,
analizaremos profundamente la vivencia de la pobreza dentro del pueblo, y ese
Otro, ahora debemos de preguntarnos ¿a qué nos referimos cuando se habla de
Otro como pobre?, ¿cuál es el fundamento de ese “pobre”?, ¿el pueblo es pobre o
empobrecido, por quienes? Trataremos de responder estas interrogaciones
diciendo que ese Otro es un ser humano pobre, excluido, marginado, esclavizado
y explotado. Por tanto, “los pobres son los despreciados por la sociedad
vigente”[1], es decir, “pobres son los que han llevado a cabo una toma de
conciencia sobre el hecho mismo de la pobreza material, una toma de conciencia
individual y colectiva[2]” “no basta el hecho
material de la pobreza, como no basta con la sustitución del pobreza material
por una intencionalidad espiritual hay que encarnar e historiar el espíritu de
pobreza, y hay que espiritualizar y concientizar la carne real de la pobreza”[3]. Aunque estas afirmaciones
suelen ser teológicas que filosóficas pero es necesario recalcar para entender
lo que se hace mención del Otro como pobre. Quizás para algunos, se preguntarán
pero ¿quiénes son esos pobres, existe realmente los pobres? Claro, los “pobres
de espíritus” existen, ya que, si nos metemos a la historia; encontraremos
resultados válidos, es decir, después del conflicto interno armado en
Guatemala, muchas personas sin conciencia pudieron haber soportado el peso de
las tragedias y dolores que al ser asesinados sus hijos, sus amigos, sus tíos,
sus vecinos, inclusive niños asesinados, o padres de familias torturados frente
a sus hijos, por los militares y guerrilleros. Menciona esto, porque es
necesario contextualizar para darse a entenderse de lo que se quiere sustentar.
Lo que quiero decir, es que ahí se ve reflejado el “pobre”. También esto me
hace recordar la historia cuando a mi padre lo pregunté; ¿tú lo viviste el
conflicto armado y cómo fue? Y se me queda viendo sin imaginar la respuesta de
la pregunta, me dijo: “mira hijo, los jóvenes en ese tiempo eran reclutados por
los militares, y aquel que se niegue irse, es llevado a la fuerza y golpeado”. Ese el pobre de espíritu,
también podemos decir que el pobre es aquel que se recuerda del pasado,
golpeado psicológicamente. Y se siente feliz, pero creo que nadie puede sentir
feliz por todo esto, y aquel que no recuerda nada es porque tiene un “espíritu
pobre” y a su vez es empobrecido. Ahora bien, como antes nos habíamos preguntado
al principio sí el pueblo era pobre o es empobrecido, miremos atentamente esta afirmación:
“la economía mundial está organizada y controlada por los países ricos. Y
lógicamente está organizada y controlada de tal manera que los ricos son los
que se llevan la gran tajada”[4]. Para que nos demos cuenta ahí está la riqueza. Pero ese Otro no cuenta
con un empleo y/o trabajo digno, ya que “la apertura económica, la privatización,
los ajustes estructurales, la deuda externa, la aparición de nuevos pobres además
de los pobres estructurales clásicos, el desempleo y el subempleo y
particularmente la economía informal, son otros tantos retos que requieren
respuestas concretas y audaces”[5] eso es precisamente lo que
le impide al Otro levantarse en este Tercer Mundo. También se pudo haber
ocasionado este encuentro de maleficencia del “pobre” con la economía, cultura,
la libertad y sin dejar a un lado la
dignidad como seres humanos necesitamos ser reconocidos, pero, “la postura
decidida y hasta radical que veían marginadas, despreciadas, privadas de sus
derechos y de su dignidad y, por tanto, tratadas como gente indeseable”[6]. Creo que aquí, hemos
explicado verdaderamente lo que se quiere decir cuando hablamos del “Otro como
Pobre”, no basta entonces, que la sociedad de vida comunitaria en las personas,
les sean gratos para olvidar el pasado. Sino que, el Estado reconozca y acepte
la culpabilidad en los hechos delictivos históricos sucedidos en las aldeas de Guatemala.
Por tanto, y que la autonomía de cada persona les sea tomados en cuenta y
terminar con la discriminación, exclusión y desprecio. “Del mismo modo, se
integra en una posibilidad de relacionarse en la vida ética para abandonar una
serie de desigualdad en su individualidad, y eso permite subrayarse en un
concepto de una relación ética ya establecida que siempre experimentan algo más
acerca de su identidad particular”[7]. Es la lucha por la
integridad en un país como Guatemala.